Relaciones de dependencia e historia cultural;
Hay dos fases en esta vida:
@.1.
La de un ser independiente suelto a su destino y marcado por sus deseos
biológicos y ambiciones. Estos, se encuentran subvencionados por su trabajo
sobre su carácter en cuanto a lo artificial, lo cultural, lo epigenético.
@.2.
La de un ser dependiente marcado por su destino y suelto a sus deseos
biológicos y ambiciones. Estos, solo pueden ser subvencionados por su carácter
(condición necesaria), invirtiendo como consecuencia su trabajo en lo
biológico, lo natural, lo genético.
La historia, tanto la personal como la publica se ve
caracterizada por las anteriormente mencionadas fases vitales que a su vez se solapan
e interponen. Para ello habría que comprender la dependencia como un fenómeno
ubicuo en el momento de aplicarla como definición.
Dicha propiedad de este concepto humano (dependencia/independencia)
a ser atemporal a la par que extrapolable, se debe a nuestra capacidad. Radica
en nuestra manera primordial de entender la vida humana como un fenómeno
ecológico más allá de la materia biológica que la forma.
Todo momento histórico humano ha sido peculiar en
cuanto a la trascendencia o alcance de provocar evolución natural mediante la
aplicación de presiones de selección artificial, de contenido epigenético. A
través de esta disposición, la historia cultural co-evoluciona a lo largo y por
medio de la pieza biológica y neurológica del ser humano y viceversa.
Esta intuición cautiva y sugestiona, manifestándose,
razonadamente, de forma especialmente obvia cuando se extrapola la libertad
innata de un individuo a la libertad innata de lo social. En esta precisa
conexión viene a parar el valor de lo político por motivos meramente
económicos.
Es la política la que determina, en última
instancia, las bases o condiciones humanas de las relaciones de dependencia; ya
sean límites naturales o artificiales. Así, se completa dicha reciprocidad.
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